domingo, 23 de marzo de 2014

Las primeras grabaciones del jazz



Si damos por válida la historia oficial, el primer disco de jazz fue Dixie Jass Band One Step y Livery Stable Blues de la Original Dixieland Jazz Band, publicado por la Victor Talking Machine en mayo de 1917. La sesión de grabación tuvo lugar en Nueva York unos meses antes, el 26 febrero, y también se registaron otros temas como Tiger Rag, que se lanzaría más adelante. Parece ser que hubo una sesión previa con Columbia que nunca llegó a ver la luz porque la compañía no estaba del todo segura de que esa música alocada y poco convencional fuera del gusto del público. Como ya es sabido, fue un error de cálculo garrafal, ya que Livery Stable Blues se convirtió de inmediato en un enorme éxito comercial y expandió la semilla del jazz por todo el mundo.

Esa es, como decimos, la versión oficial, no implica que sea la verdadera. Ya hemos visto en más de una ocasión la facilidad con la que el jazz es capaz de inventar y crear mitos, a veces basados en recuerdos borrosos, otras en hechos poco probados. Los nebulosos años de inicio del jazz, donde los registros de todo tipo escasean, son  proclives a construir leyendas, más aún si tenemos en cuenta que el término "jazz" como tal, apenas se utilizaba y solía confundirse con ragtime o música hot. Por tanto, aunque es verificable que la Victor Talking Machine editó en 1917 el famoso disco de la Original Dixieland Jazz Band, no sabemos realmente si fue el primero. ¿Por qué iban a ser unos chicos blancos de Nueva Orleans los que grabaran en Nueva York el primer disco de jazz de la historia? ¿Si el jazz empezó a gestarse con el cambio de siglo XX, por qué hubo que esperar casi veinte años para escuchar un disco de jazz? ¿Cómo discriminar las grabaciones de jazz del resto de registros de música negra de la época? Muchos quisieron apuntarse el tanto de ser "el primero". La tarea no es fácil...

Fonógrafos y gramófonos

Fonógrafo de Edisson
En enero de 1877 Thomas Alva Edison se planteó el reto de almacenar y reproducir la voz humana. El 18 de julio de ese mismo año realizó un experimento con un diafragma provisto de un punto de grabación en relieve, aplicado sobre un papel de parafina que se movía con rapidez. Aún era muy pronto para comprobar los resultados, pero esos hallazgos serían decisivos para el futuro. Edisson registró la patente para un fonógrafo cilíndrico de hoja de estaño. Fue en 1887 cuando el alemán Emile Berliner inventó una máquina de reproducción sonora que utilizaba discos de corte lateral en lugar de cilindros. Esa máquina se dio en llamar gramófono. Durante una época coexistieron ambos inventos, pero finalmente el gramófono ganó la batalla. 

En 1901, la Victor Talking Machine registró las primeras grabaciones de músicos negros documentadas. Se trataba de unas canciones populares interpretadas por los artistas de vodevil Bert Williams y George Walker. Había también unas grabaciones de la Victor al cantante de blues Guss Cannon acompañado solo con su banjo, pero no se han conservado. En 1902 otra pareja de cómicos Arthur Collins y Byron G.Harlan  grabaron unos discos que tuvieron mucho éxito por su mezcla de comedia, parodia de las canciones de los negros y toques de ragtime.

Precisamente, en 1903, uno de los ragtimes más populares del momento, Maple Leaf Rag, fue grabado por la banda del clarinetista Wilbur Sweatman, el primer grupo negro en realizar grabaciones. Sweatman desarrolló una prolífica carrera discográfica grabando rags, blues y canciones populares con distintos formaciones. En abril de 1917, un mes antes de la fecha oficial, grabó bajo el nombre de Wilbur Sweatman's and his Jass Band. A pesar de denominarse "jass" el repertorio estaba más cercano al ragtime. El primer disco que contiene tiene la palabra jazz ("jas" para ser exactos) en su nombre es un cilindro de cera lanzado por la Edison Blue Amberol en noviembre de 1916, de la citada pareja de cómicos Collins-Harlan. En realidad  a pesar de llamarse That Funny Jas Band from Dixieland, es más un número vodevilesco que una auténtica pieza de jazz.



Otra grabación destacada es la que hizo James Reese Europe para la Victor Talking Machine en 1913, aunque tampoco se la puede etiquetar como jazz, ya que su banda, la Society Orchestra, interpretaba un variado repertorio de marchas y ragtimes. También la banda de W.C Handy, el llamado 'Padre del Blues', realizó grabaciones en el período de 1913-1919. Por ejemplo, su famoso Memphis Blues fue grabado por la Victor Military Band en julio de 1914. La Compañía Quality Reigns Supreme editó a partir de 1912 numerosos rollos de pianola que contenían rags, blues y canciones populares.

El año de las luces

Y con este recorrido por grabaciones que podríamos considerar de pre-jazz llegamos al año 1917, donde hemos visto que aunque eran habituales las referencias "jazz" en los títulos de las canciones, la música no se correspondía con el estilo. Esta confusión también viene determinada por la propia nomenclatura de la época, en la que "jazz" no constituía aún un término clarificador y a menudo se etiquetaban temas de ragtime, blues o vodévil como piezas de jazz. El artista de minstrel George H. O'Connor grababa en febrero de 1917 un tema titulado Ephraham's Jazbo Band. El compositor blanco Arthur Fields lanzaba en marzo una composición titulada Everybody loves a 'Jass' Band, en la que la propia compañía Edison anunciaba el lanzamiento como una pieza de jazz. Otros muchos artistas utilizaban el término jazz como reclamo publicitario.

Sin embargo, nadie alcanzó tanta trascendencia como la Original Dixieland Jazz Band (ODJB, por sus siglas) con sus históricas grabaciones de 1917. Este impacto se debía a su enorme popularidad en Nueva York, ciudad que acogía la industria de grabación, donde actuaron asiduamente a principios de año. Además se habían labrado una reputación como showmans en los cafés de Chicago durante los años anteriores. Nick LaRocca a la corneta y Larry Shields al clarinete asimilaron la tradición musical de su Nueva Orleans natal y dotaron a este incipiente jazz de un toque desenfadado que conectó con las audiencias fundamentalmente blancas. "Pocas bandas de aquel período contribuyeron más a dar a conocer al gran público estadounidense y extrajero las virtudes de esta nueva música nacida en Nueva Orleans", explica Ted Gioia en su Historia del jazz. Honor que pudo haberse llevado Freddie Keppard, el cornetista criollo, que justo un año antes rechazó ser grabado por la mismísima Victor Talking Machine, por miedo a que alguien copiara su estilo.

El trombón criollo de Kid Ory

Al éxito de la  ODJB le siguieron una retahíla de imitadores, casi todos blancos, que se les podría considerar como one-hit wonders del jazz porque su carrera apenas obtuvo consistencia, la mayoría desapareció pasados un par de años. Los Lousiana Five, Six Brown Brothers, The Frisco Jass Band o la Earl Fuller's Famous Jazz Band son tan solo algunas de las bandas que en ese mismo 1917 y posteriores grabaron temas etiquetados como música jazz.

Los historiadores sitúan a la delicada vocalista blanca Marion Harris como la primera mujer en grabar un disco de jazz. Ya en 1916 interpretó en los estudios de la Victor Talking Machine el repertorio del cancionero popular americano. En julio de 1918 registró When I Hear That Jazz Band play y obtuvo una carrera de éxito grabando clásicos como I Ain't Got Nobody.

Kid Ory

Sin embargo habría que esperar hasta 1922, cinco años después, para que en la ciudad de Los Ángeles tuviera lugar la primera grabación de jazz negro de Nueva Orleans, el auténtico, según los puristas. En concreto el honor le corresponde al trombonista criollo Kid Ory que había emigrado a la Costa Oeste desde Nueva Orleans en 1919. Allí consiguió reunir un distinguido elenco de músicos neworleaners para dar forma un testimonio sonoro que pasaría a la historia. Con su emblemático Ory's Creole Trombone mostró al mundo por primera vez cómo sonaba realmente el jazz de Nueva Orleans, un año antes de las históricas grabaciones de King Oliver para Okeh en Chicago con Louis Armstrong como segunda corneta. 

La Era del Jazz acababa de comenzar... A partir de ese momento el jazz, por lo menos en lo que a grabaciones comerciales se refiere, ya no será un privilegio exclusivo de blancos y progresivamente el público norteamericano escuchará en sus fonógrafos y en las radios musicales el verdadero jazz de los pioneros aunque con toda probabilidad muchos cilindros de cera con grabaciones históricas se quedaron por el camino. La leyenda dice que algún punto de Nueva Orleans están enterrados unos cilindros que pertenecen a Buddy Bolden, el primer músico de jazz. En el caso de que alguna vez aparecieran este relato, por supuesto, cambiaría por completo...






Fuentes:  

- Historia de la música negra norteamericana. Eileen Southern. Ediciones Akal. 2001.
- Historia del Jazz. Ted Gioia. Turner. Fondo de Cultura Económica. 1997.
- Artículo "The first jazz records". Red Hot Jazz.

6 comentarios:

  1. A pesar de tener tus dos libros de consulta, es un grandísimo placer leer los posts de tu blog.
    Un saludo

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    1. Muchas gracias, señor Gatopardo. De eso se trata en la mayoría de los casos: recopilar información e historias (todo está en los libros) y darlas a conocer al gran público.

      Un abrazo!

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  2. ¡Buenísimo, Manu, muchas gracias!

    ¡Qué celoso era Keppard de su música y su estilo! ¿Será cierto eso que cuentan acerca de que al tocar tapaba la trompeta con un pañuelo para que otros no copiaran su digitación? Qué tipo más curioso...

    ¡Un abrazo!

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  3. Como siempre, interesantísima inmersión en la historia del jazz. Muy de agradecer es el homenaje a la invención del fonógrafo y del gramófono, sin los que la música no sería lo que es y que rara vez se pone de manifiesto.
    Gracias por la lección.

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  4. Los vídeos y el artículo están excelentes... sumiéndonos en la historia del jazz

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  5. Excelente artículo! A los interesados en los orígenes del jazz les recomiendo encarecidamente que se hagan con la fabulosa recopilación de Allen Lowe "That Devilin' Tune" (y a los que se interesen por los del blues, que hagan lo propio con su "Really The Blues?"). Sobre éste último escribí una breve reseña de la que adjunto el enlace por si a alguien le interesa echarle una ojeada:
    http://bailarsobrearquitectura.wordpress.com/2013/12/30/blues-de-verdad/
    Saludos,
    Iago Lopez

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