lunes, 27 de octubre de 2014

Blue Note Records: la expresión sin concesiones del jazz



"Blue Note records are designed simply to serve the uncompomising expression of hot jazz and swing, in general", manifiesto de Blue Note.
Afuera hacía frío. La noche del 23 de diciembre de 1938, previa a Nochebuena, el ambiente era gélido en las calles de Nueva York. Sin embargo en el interior del Carnegie Hall los ritmos del hot, del swing, del blues y de los espirituales intentaban contrarrestar la temperatura exterior. El promotor y cazatalentos John Hammond, ambicioso, había reunido un plantel de lujo con lo mejor de la música afroamericana en un concierto histórico que se dio en llamar 'From Spirituals to Swing'. Helen Humes, Benny Goodman, Big Bill Broonzy, Sister Rosetta Tharpe... incluso la flamante orquesta de Count Basie. En aquellos años el swing llenaba las pistas de baile, era la música popular de la época y el jazz se encontraba en pleno apogeo.

Entre el público, un joven alemán de origen judío, estaba a punto de experimentar una revelación. Los sonidos del jazz resultaban familiares para Alfred Lion, quien ya había escuchado en su Berlín natal a la orquesta de Sam Wooding y su musical Chocolate Kiddies. Ragtime y síncopas eran banda sonora habitual en la capital alemana durante los años 20, uno de los primeros focos europeos de atracción del jazz. Lion acababa de trasladarse a Nueva York apenas hacía un año, procedente de Chile, donde se había mudado su familia tras dejar Alemania en 1933. De todo el elenco de artistas, curiosamente, lo que más llamó su atención fue la destreza y rapidez de unos pianistas de boogie woogie: Pete Johnson, Albert Ammons y Meade "Lux" Lewis. La magia se produjo. Alfred Lion tuvo su particular epifanía. Era europeo y, como tal, veía en el jazz una forma sublime de expresión artística. Esa visión romántica de la que carecían los norteamericanos.

No perdió el tiempo. Apenas una semana después, el 6 de enero de 1939, en una soleada mañana de invierno alquiló un pequeño estudio durante un día y logró convencer a esos pianistas de boogie woogie para realizar una sesión de grabación. No tenía ni idea de por dónde empezar. Era un fan, no un hombre de negocios. Su gran acierto, decisivo, fue proveer a los músicos de varias botellas de whisky. Regados con bourbon, los dedos bien engrasados de los pianistas improvisaron largos e inspirados solos. Lion no les puso límites, a pesar de que los discos de 10 pulgadas de 78rpm no permitían más de tres minutos de duración. Le dio igual. Grabó material suficiente para dos discos. Imprimió 50 copias de cada uno y se dirigió a la tienda de discos de Commodore en Manhattan, propiedad de Milton Gabler.



Commodore con Milton Gabler al fondo con corbata

Gabler era otro mitómano del jazz. En su tienda, aparte de vender discos y gramófonos, organizaba jam sessions y editaba grabaciones bajo la marca Commodore. En un momento en el que las grandes discográficas como Decca, RCA, Columbia o Victor solo se preocupaban por lanzar a las big bands de swing, Commodore allanó el terreno para sellos más pequeños e independientes. Otro tipo de jazz llamaba a la puerta. Además contaba con una fiel legión de seguidores. Como era de esperar, los discos de Alfred Lion triunfaron entre los compradores de Commodore. Por si fuera poco también los vendía por correo, a 1.50$ la unidad. No se hizo rico pero ganó lo suficiente para seguir programando sesiones.

Poco a poco, fue ganando confianza. Y eso que las producciones aún seguían siendo low cost. Otro de los grandes aciertos iniciales de Alfred Lion tiene que ver con la hora de las grabaciones. Tal vez debido a que los alquileres de estudio eran más baratos, empezó a programar sesiones de madrugada, alrededor de las 4:30, hora ideal para que los músicos que salían de tocar de los clubs de la calle 52, se pasaran por allí a hacer de las suyas. Nuevamente dio en el clavo. Se corrió la voz y rara era la noche (perdón, madrugada) que no surgía algo interesante. Años más tarde Lion confesó que en una de esas sesiones golfas apareció Billie Holiday con todos los miembros de su banda, pero estaba tan nervioso que no consiguió grabar nada. ¿Cuál era su objetivo? Muy simple: grabar la música que le gustaba. Desde luego hacerlo a su manera. Ese emigrante alemán judío, blanco, entusiasta y novato estaba iniciando, quizá sin saberlo, uno de los capítulos más importantes de la historia de la música negra.


Alfred Lion y Francis Wolff

Pero no lo iba a hacer solo. Junto con el escritor Max Margulis pusieron el capital inicial para fundar Blue Note Records y lanzar las primeras referencias. El primer disco del nuevo sello, BN1, son unos solos de piano de Meade "Lux" Lewis de inspiración blues. Nada que ver con lo vendría después. Pronto se unió otro alemán, blanco y judío, uno de los pilares fundamentales del proyecto Blue Note: Francis Wolff, un viejo amigo de Lion, llegó a Nueva York a finales de 1939, según dicen, huyendo del nazismo, en el último barco que salió de Alemania antes de estallar la 2ªGM. Era fotógrafo y compartía con Lion su admiración por el jazz. Alquilaron una pequeña oficina y compaginaban su pasión musical con otros trabajos de supervivencia.

Wolff sería el responsable de inmortalizar con su cámara todas las sesiones de Blue Note.Supo captar la atmósfera. Sus fotografías, en blanco y negro, transmiten un oasis de calma, recogen la esencia de la música de sus intérpretes y algunas se han convertido en auténticas imágenes icónicas del jazz. Muchas de ellas están en las portadas de los discos de Blue Note: músicos negros captados en el instante posterior a grabar un solo antológico, o en un momento de relax entre sesiones, escuchando o sonriendo. Parece que sus figuras emergen de la oscuridad.

Lion y Wolff formaron un equipo artístico único: mientras que el primero se ocupaba de las producciones musicales, el otro se encargaba de la producción gráfica y la publicidad. Su filosofía estaba clara: grabar jazz de calidad y que tuviera feeling. En mayo de 1939 con la ayuda de Max Margulis redactaron su ya antológico manifiesto inicial. Sidney Bechet, Thelonius Monk, Bud Powell, Sonny Rollins, John Coltrane, Miles Davis, Art Blakey, Horace Silver, Dexter Gordon, Herbie Hancock, Joe Lovano, Eric Dolphy, Wayne Shorter, Wynton Marsalis, Norah Jones... la lista de artistas que han grabado (y siguen) para Blue Note da vértigo. Pasaron del hot jazz al hardbop, del swing al free jazz, del bebop al nu soul, al hip hop. Es sin duda el sello más importante de la historia del jazz. Algo que tal vez jamás pretendieron sus fundadores, unos simples aficionados cuya única misión fue registrar la expresión sin concesiones del jazz y del swing en general.




“Los discos de Blue Note Records están concebidos exclusivamente para servir sin concesiones a la expresión del hot jazz y del swing en general. Cualquier estilo interpretativo particular que represente una auténtica sensación musical es una expresión genuina. En virtud de su importancia con relación al lugar, la época y las circunstancias, posee una tradición, unas normas artísticas y un público propios, que hace que siga vivo. El hot jazz es expresión y comunicación, manifestación musical y social, y los discos de Blue Note identifican su impulso, no los ornamentos sensacionalistas y comerciales”, manifiesto Blue Note Records.



“La gente solía decir: ‘Alfred y Frank graban solo lo que les gusta’. Y era cierto, pero yo añadía tres palabras, intenarmos grabar jazz ‘with a feeling'", Francis Wolff.



PD: esta entrada esta basada en la charla '75 años de Blue Note Records' que he realizado en Barcelona, en la Biblioteca de Vallcarca i els Penitents M.Antonieta Cot, dentro del 46 Festival de Jazz de Barcelona. Aquí adjunto la presentación completa.


8 comentarios:

  1. No conocía el origen del sello, el más emblemático del jazz, y me parece muy revelador que sus impulsores fueran fans, no un empresarios. Estupenda entrada. Un saludo.

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  2. Muchas gracias, Antonio! La historia está siempre llena de sorpresas... Un saludo!

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  3. Curioso que muchos músicos de jazz y escritores negros, años más tarde, despotricasen contra los judíos. Seguro que sus razones tendrían, excepto que el jazz jamás hubiese sido promocionado por los wasp.

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    1. Exacto! Sus razones tendrían como bien dices, pero está claro que si no fuera --en este caso concreto-- por estos dos judíos blancos, el jazz no sería lo que es hoy día.

      Un abrazo, Gatopardo!

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  4. Hoy en día, que se habla de "Startups" continuamente y de la importancia de las tecnologías para llevarlas a cabo, yo recomendaría empezar leyendo este artículo tuyo. Sin una idea, convicción y dedicación no hay nada. Y si encima hay talento, pues apaga y vámonos.

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    1. En efecto, las convicciones y el entusiasmo pueden con todo. Muchas gracias por pasarte por aquí, Missingduke! Todo un honor.

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  5. Como siempre, hermosa entrada Manu. Está comprobado que los ingredientes para el éxito son el trabajo, el conocimiento y la pasión.Tres componentes que Lion supo mezclar en las dosis adecuadas para lograr su objetivo. Feliz 2015!!!

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    1. Muchas gracias amigo Nico un abrazo y Feliz Año!!

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